martes, 3 de mayo de 2016

Martin Heidegger (Juan David Bonilla)

Martin Heidegger

Nació en Messkirch, distrito de Baden, el 26 de septiembre de 1889, hijo de Friedrich Heidegger, tonelero y sacristán, y de Johanna Heidegger (Johanna Kemp de soltera).1 Estudió teología católica, ciencias naturales y filosofía en la Universidad de Friburgo de Brisgovia, donde fue discípulo de Carl Braig2 y de Heinrich Rickert, uno de los máximos exponentes del neokantismode la Escuela de Baden y luego asistente de Edmund Husserl, el fundador de la fenomenología. Comenzó su actividad docente en Friburgo en 1915, para luego enseñar durante un período (19231928) en Marburgo. Retornó a Friburgo en ese último año, ya como profesor de filosofía.
Es una de las figuras protagónicas de la filosofía contemporánea: influyó en toda la filosofía del existencialismo del siglo XX, fue uno de los primeros pensadores en apuntar hacia la «destrucción de la metafísica» (movimiento que sigue siendo repetido), en «quebrar las estructuras del pensamiento erigidas por la Metafísica (que domina al hombre occidental)», que planteó que «el problema de la filosofía no es la verdad sino el lenguaje»
La obra de Heidegger suele entenderse como separada en dos períodos distintos. El primero viene marcado por Ser y tiempo, obra que, pese a quedar incompleta, plantea buena parte de las ideas centrales de todo su pensamiento. En ella, el autor parte del presupuesto de que la tarea de la filosofía consiste en determinar plena y completamente el sentido del ser, no de los entes, entendiendo por «ser» (aunque la definición de este concepto ocupa toda la obra del autor, y es en cierto sentido imposible), en general, aquello que instala y mantiene a los entes concretos en la existencia.



Ferdinand de Sassure (Carlos Jordan)

Ferdinand de Saussure (Ginebra, 26 de noviembre de 1857  Morges, 22 de febrero de 1913) fue un lingüista suizo, cuyas ideas sirvieron para el inicio y posterior desarrollo del estudio de la lingüística moderna en el siglo XX. Se le conoce como el padre de la "lingüística estructural" del siglo XX, traicionando a su maestro August Leskien. También inició la Escuela de Ginebra dentro de las llamadas "Escuelas Estructuralistas". Un grupo lingüista continuó su labor. Pese a esto, muchos lingüistas y filósofos consideran que sus ideas estaban fuera de tiempo.




Legado

Aunque la repercusión de esta obra no fue inmediata, en los años siguientes su aporte fue trascendente para el desarrollo de esta ciencia durante el pasado siglo. Asimismo esta obra fue la inspiración del movimiento intelectual que comenzó con la obra de Levi-Strauss, Tristes trópicos, denominado estructuralismo. En sus estudios sobre las afasias Roman Jakobson obtuvo mucha inspiración a partir de las consideraciones de Saussure y luego, por su parte, Jacques Lacan elaboró teorías en las cuales sintetizaba la obra de Sigmund Freud, con la de Jakobson, Lévi-Strauss y Saussure; en cuanto a Saussure, Lacan consideraba que hay que replantear el modelo saussuriano del signo lingüístico, el modelo saussuriano cerrado y biunívoco entre sdo (significado) y Ste (significante) sería correcto en los animales irracionales pero es abierto en el Homo sapiens. Lacan invierte el diseño del signo lingüístico saussuriano: el Ste. es puesto arriba, la barra que lo separa del significado se expresa señalando a la represión y el significado se desplaza bajo tal barra hasta el punto que, según la opinión de Lacan, "bajo" un Significante hay nada. 

Bibliografía

El Curso de Lingüística General fue redactado tras su muerte por dos de sus colegas, basándose en los apuntes que los estudiantes habían tomado en cursos de lingüística general dictados por Saussure.
Además, existe un importante fondo de manuscritos de Saussure en la Biblioteca de Ginebra y la familia ha donado recientemente, en 1996 y 2008, un importante conjunto de documentos. Desde 1958, estos manuscritos están siendo publicados por diferentes autores, y en especial por Rudolf Engler, que también ha publicado una parte pequeña de los nuevos documentos, en colaboración con Simon Bouquet, en el libro "Ecrits de linguistique générale", editado por Gallimard en 2002. 

Jean Starobinski publicó textos inéditos de Saussure que se refieren a su pasión por la literatura latina:

·         Jean Starobinski: Les mots sous les mots. les anagrammes de Ferdinand de Saussure, Ed.: Éditions Flammarion, 1971.

·         F. de Saussure, curso de lingüística general, éd. Payot, (1913)1995

·         Simon Bouquet, Introduction à la lecture de Saussure, éd. Payot, 1997

·         Françoise Gadet, Saussure, una ciencia de la lengua, éd. PUF, 1987 (une initiation)

·         Robert Godel, Les sources manuscrites du "curso de lingüística general", éd.Droz, 1969

·         Arild Utaker, La filosofía del lenguaje, una arqueología saussuriana, Paris, "Pratiques théoriques", PUF, 2002.

·         Arrivé, Michel, À la recherche de Ferdinand de Saussure, éd. PUF, 2007.

·         Claudia Mejia Quijano, Le cours d'une vie. Portrait diachronique de Ferdinand de Saussure, Cécile Défaut, 2008.

·         Dimitar Vessélinov, Les étudiants bulgares de Ferdinand de Saussure, Sofia, éd. Ciela, 2008, 400 p.

·         Rivero, Silvia. Una mirada sobre el método analógico de la ciencia y su lugar en la lingüística. Revista de Epistemología y Ciencias Humanas, Núm. 5, Grupo IANUS. 2013. ISSN 1852-625x. pp 201-229.


Ludwig Wittgenstein (NICOLÁS CORREDOR PERALTA)



Ludwig Wittgenstein

 (Viena, actual Austria, 1889-Cambridge, Reino Unido, 1951)


Fué un filósofo británico de origen austriaco. Hijo de un importante industrial del acero, estudió ingeniería en Berlín y en Manchester, donde trabajó como investigador en el campo de la aeronáutica durante tres años. Empezó entonces a interesarse por las matemáticas y sus fundamentos filosóficos, y se trasladó a Cambridge para estudiar lógica bajo la dirección de Bertrand Russell (1912-1913). En ese tiempo tomaron cuerpo las ideas que luego desarrolló en su Tractatus, obra que redactó durante la Primera Guerra Mundial, en la cual combatió como voluntario del ejército austriaco.
En 1919 ,al reincorporarse en la vida civil, renunció a la parte de la fortuna familiar que había heredado cuando su padre murió. El dinero fue dividido entre sus hermanas Helene y Hermine y su hermano Paul. Ludwig insistió que le prometieran que nunca se lo devolverían.

Ludwig Wittgenstein nació en Viena el 26 de abril de 1889, de Karl y de Leopoldine Kalmus. Fue el más joven de ocho hijos, nacido en una de las familias más prominentes y ricas del Imperio austrohúngaro.
Sus abuelos paternos, Hermann Christian y Fanny Wittgenstein (que era una prima primera del famoso violinista Joseph Joachim), eran ambos nacidos en familias judías pero más tarde convertidas al protestantismo, y después de que se trasladaran de Sajonia a Viena en los años 1850, se asimilaron a las clases profesionales protestantes vienesas.


El padre de Ludwig, Karl Wittgenstein, se convirtió en un industrial e hizo su fortuna con el hierro y el acero. A finales de los años 1880, Karl controlaba un monopolio efectivo sobre los recursos del hierro y el acero dentro del imperio y fue uno de los hombres más ricos del mundo. Finalmente, Karl transfirió mucho de su capital a propiedades inmobiliarias, acciones de capital, metales preciosos y reservas de divisas extranjeras, que estaba esparcido a través de Suiza, Austria, los Países Bajos y América del Norte. Por consiguiente, la riqueza colosal de la familia fue aislada de las crisis de inflación que siguieron en los años posteriores.
La madre de Ludwig, Leopoldine Kalmus, nació de un padre judío y una madre católica, y era una tía del ganador del premio Nobel Friedrich Hayek por parte materna. A pesar de la conversión al protestantismo de sus abuelos paternos, los hijos de los Wittgenstein fueron bautizados como católicos romanos —la fe de su abuela materna— y Ludwig recibió un entierro católico romano después de su muerte.
Ludwig creció en un hogar que proporcionaba un ambiente excepcionalmente intenso para la realización artística e intelectual. Sus padres eran aficionados a la música y todos sus hijos tuvieron dotes intelectuales y artísticas. El hermano mayor de Ludwig, Paul Wittgenstein se convirtió en un pianista concertista de fama mundial quien continuó su carrera como concertista incluso tras perder el brazo derecho en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), motivando que Maurice Ravel compusiera para él en 1931 su famoso Concierto para piano para la mano izquierda. La casa de los Wittgenstein atraía a gente culta, especialmente a músicos. La familia recibía visitas frecuentes de artistas como Gustav Mahler. Toda la educación musical de Ludwig sería muy importante para él. Incluso utilizó ejemplos musicales en sus escritos filosóficos. Otra no tan afortunada herencia que pudo haber tenido fue la tendencia al suicidio: tres de sus cuatro hermanos varones se quitaron la vida.

Wittgenstein cursó sus estudios a principios del siglo XX en la escuela secundaria de Linz, la Realschule Bundesrealgymnasium Fadingerstrasse. En esa misma escuela también estudiaba por entonces Adolf Hitler. Existe una foto fechada en 1901 en la cual se puede apreciar a ambos, junto con el resto de los alumnos y uno de sus profesores, posando para la foto escolar anual. Pertenece a un libro escrito por la australiana Kimberley Cornish titulado The Jew of Linz: Wittgenstein, Hitler and Their Secret Battle for the Mind (1998). Según dicha escritora, el joven Ludwig era el niño judío al que posteriormente se referirá Adolf Hitler en su obra Mein kampf (Mi lucha), aunque esta teoría está en disputa.

El primer interés intelectual de Wittgenstein no fue la filosofía sino la ingeniería. Sus estudios lo llevaron, en primer lugar, a Berlín y posteriormente a Manchester (Reino Unido), donde se encontraba la vanguardia de la ingeniería aeronáutica. Como resultado de su primer trabajo, presentó una patente para un motor a reacción en 1911 que parece tuvo cierta influencia en el diseño futuro de los motores para helicópteros. Estando en Inglaterra se interesó por la filosofía de las matemáticas y entró en contacto con Bertrand Russell con quien comenzaría una tormentosa relación. Sin embargo este ambiente inglés es el que lanzó su carrera intelectual, con amigos como George Moore o el economista John Maynard Keynes.



Wittgenstein mantuvo una posición muy crítica sobre sus colegas filósofos e incluso sobre lo que podían opinar de él otras figuras del ámbito científico

Ludwig Wittgenstein murió en Cambridge, en casa de su médico, el doctor Bevan, el 29 de abril de 1951, tras negarse a recibir tratamiento médico contra el cáncer de próstata que sufría. Se encontraba trabajando en un manuscrito que analizaba los supuestos y condiciones de la certeza, publicado de manera póstuma por la heredera de sus trabajos, Elizabeth Anscombe, bajo el título Sobre la certeza. Se dice que sus últimas palabras fueron: "Diles que mi vida fue maravillosa". Su última voluntad fue gozar de un funeral católico

Siguieron unos años de alejamiento de la filosofía durante los que fue maestro de escuela (1920-1926), para ocuparse luego como arquitecto del proyecto y la edificación de la residencia en Viena de una de sus hermanas. En 1929 regresó a Cambridge para dedicarse de nuevo a la filosofía, y ese mismo año obtuvo el doctorado tras presentar como tesis el Tractatus ante un tribunal formado por B. Russell y G. E. Moore (a quien Wittgenstein sucedió en la cátedra de filosofía diez años más tarde). En 1947 abandonó la enseñanza, insatisfecho con su labor como profesor y deseoso de «pensar en soledad». 
Su filosofía suele considerarse dividida en dos fases, la segunda de ellas caracterizada por una crítica radical de las tesis defendidas en la primera; existen, con todo, rasgos comunes a ambas, como el interés por analizar el lenguaje como método de reflexión filosófica.




El primer Wittgenstein está representado por el Tractatus, conjunto de aforismos escritos con un lenguaje bastante críptico, que, inspirados en el atomismo lógico de Russell, investigan las relaciones entre el lenguaje y el mundo; el lenguaje «figura» el mundo en la medida en que comparte con él la misma estructura lógica, la cual no puede «ser dicha» en el lenguaje, sino tan sólo «mostrada», pues es la condición de posibilidad para decir cualquier cosa. Por otro lado, también es su límite, en la medida en que el lenguaje no puede sino figurar el mundo y, por tanto, nada se puede decir sobre cuestiones éticas o estéticas, que, según considera el filósofo, son las verdaderamente importantes. 



El segundo Wittgenstein, sin embargo, sometió a crítica el supuesto básico del Tractatus de que la lógica posee una relación privilegiada con la estructura del mundo. Consideró que ésta correspondía tan sólo a uno de los posibles usos del lenguaje (en modo declarativo y descriptivo), pero que no tenía en cuenta la lista abierta de «juegos de lenguaje», entre los que se podría contar el preguntar, el exclamar o el contar chistes. El significado de un término, además, no puede depender de una proyección mental, sino de su uso social, pues de otro modo no se entiende que sea comprendido por los demás. 


Ambas precisiones muestran la nueva preocupación del autor por integrar el lenguaje en el complejo de la acción y de la sociedad, abandonando la idea de hallar un modelo ideal que no derivase en un reduccionismo. Wittgenstein fue una figura crucial en el desarrollo de la filosofía analítica posterior tanto por su influencia sobre algunos miembros del llamado Círculo de Viena -aunque él no fuera un positivista lógico- como por el magisterio que ejerció desde Cambridge, donde se desarrollaría la llamada filosofía del lenguaje ordinario