Martin Heidegger
Nació en Messkirch, distrito de Baden, el 26 de septiembre de
1889, hijo de Friedrich Heidegger, tonelero y sacristán, y de Johanna Heidegger (Johanna Kemp de
soltera).1 Estudió teología católica, ciencias naturales y filosofía en la Universidad
de Friburgo de Brisgovia, donde fue discípulo de Carl
Braig2 y de Heinrich
Rickert, uno de los máximos exponentes del neokantismode la
Escuela de Baden y luego asistente de Edmund
Husserl, el fundador de la fenomenología. Comenzó su actividad docente en Friburgo en 1915, para luego enseñar durante un período (1923–1928) en Marburgo. Retornó a Friburgo en ese último año, ya como
profesor de filosofía.
Es una de las figuras protagónicas de la filosofía contemporánea: influyó en toda la filosofía del existencialismo del siglo
XX, fue uno de los primeros pensadores en apuntar
hacia la «destrucción de la metafísica» (movimiento que sigue siendo repetido),
en «quebrar las estructuras del pensamiento erigidas por la Metafísica (que
domina al hombre occidental)», que planteó que «el problema de la filosofía no
es la verdad sino el lenguaje»
La obra de Heidegger suele entenderse como
separada en dos períodos distintos. El primero viene marcado por Ser y tiempo, obra
que, pese a quedar incompleta, plantea buena parte de las ideas centrales de
todo su pensamiento. En ella, el autor parte del presupuesto de que la tarea de
la filosofía consiste en determinar plena y completamente el sentido del ser,
no de los entes, entendiendo por «ser» (aunque la definición de este concepto
ocupa toda la obra del autor, y es en cierto sentido imposible), en general,
aquello que instala y mantiene a los entes concretos en la existencia.

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